En la literatura sobre narcisismo se llama suministro narcisista a la atención, la admiración y la reacción emocional que una persona con rasgos narcisistas necesita del exterior para regular su propia autoestima. Es un término descriptivo de una dinámica — no una etiqueta para diagnosticar a nadie, y menos desde fuera.
Entenderlo importa porque explica la mecánica de casi todo lo demás. Al principio de la relación, tú eres una fuente nueva de suministro: de ahí la intensidad del arranque, el love bombing, la idealización. Cuando la novedad baja y tu admiración se vuelve rutina, el suministro se busca de otras formas: en público nuevo, en otras personas — o extrayéndolo de ti por la vía del conflicto, porque una reacción emocional intensa, aunque sea de dolor, también es atención.
Esa es la parte más difícil de asimilar: en esta dinámica, tu malestar también sirve. Discutir, llorar, suplicar explicaciones — todo alimenta. Por eso las herramientas que funcionan en relaciones sanas (hablarlo, expresar el daño, pedir empatía) aquí tantas veces parecen echar gasolina: no estás dialogando con alguien que busca resolver, sino suministrando a alguien que necesita reacción.